Mañanas alegres, desayunos en la cama y tostadas francesas



Hay placeres indescriptibles, placeres de aquellos que más valoras cuando más años pasan. Aquella sensación de gozo que me embriaga y me emborracha. Me emborracha tanto que no sé que hacer y me tengo que calmar y tranquilizar para organizarme. Ahora, el día antes ya empiezo a saber que esto pasará así que intento programarme para no perder el tiempo entre tanto alegría!
Sí, sí ya sé que parece muy extraño pero es así, no podemos hacer más. Os preguntaréis de qué placer hablo...pues del placer de tener todo un día libre por delante!!!
Abrir los ojos por la mañana y ver que hace un día soleado, que entra la luz por la ventana con aquella fuerza que hace que te despierte suavemente, como un conjunto de caricias. 


Y estirarte dentro la cama y al sacar los brazos fuera de la manta te das cuenta que aunque haga sol, es invierno y hace frío. Y te vuelves a sumergir en el colorcito protector de la cama y te das la vuelta medio adormilada.Te levantarías pero sabes que puedes no hacerlo y no lo haces hasta un buen rato después.
 Cuando finalmente lo haces te pones aquella bata cálida para hacer frente al fresquito que ha quedado en casa después de la noche y bajas las escaleras pensando en el delicioso almuerzo de Domingo. Siempre tan justa de tiempo, siempre con prisas de buena mañana, prisas obligadas por el trabajo y las obligaciones, hacen que sólo pueda poner al cuerpo un triste café. Pero el Domingo no, el Domingo aquel que sabes que no tienes que hacer nada, que no tienes partido, que no tienes barbacoa, que no tienes que ir a ninguna parte ni ver a nadie, este Domingo es fiesta.
Porque sí que te gustan los planes pero de vez en cuando quedarte en casa contigo misma y con tu tiempo es un placer excepcional y que sólo se valora cuando pocas veces lo puedes disfrutar.
Estar contigo, haciendo lo que más te gusta sin relojes ni horas, ni alarmas, ni prisas, ni obligaciones. Y que es lo que más me gusta? Pues esto que estoy haciendo.
Me gusta mirar recetas, leerlas, estudiarlas y quererlas.
Me gusta cocinarlas, hacer inventos y sentirme orgullosa de que salgan bien, o no.
Me gusta escribir en mi libreta la receta, y pensar en la foto que haré, no fuera caso que se me olvidara.
Me gusta preparar el atrezzo y jugar con la fotografía.

 Odio cuando el día está nublado y no me deja hacer las fotos cuando quiero y me obliga a hacerlas un mediodía de Lunes cuando prácticamente no tengo tiempo ni de comer.
Pero casi siempre el tiempo se porta bien conmigo.
Y me gusta hacer las fotos y casi con ansia pasarlas al ordenador para ver cómo han quedado. A veces pasa que en la cámara aparecen de una manera y en tu cabeza también y cuando las pasas al ordenador....ohhh....decepción. Están fatales, así que volvamos si todavía tenemos tiempos y sol!


Hoy, es uno de estos Domingos de placer. Y ya tenía pensado lo que haría, de hecho, Sábado al atardecer ya tenía pensado lo que tenía que hacer (sabréis el porque al leer la receta) pero estas tostadas francesas ya hacía semanas que me rodaban por la cabeza. Qué almuerzo más perfecto! Y más perfecto que servirlo a la cama?
Y no señores, no hace falta que te lo traiga nadie el almuerzo en la cama para ser feliz, ni hace falta que se lo traigas a nadie tampoco. Porque la vida está llena de pequeños placeres y pequeños detalles de los que nosotros solos nos podemos servir y disfrutar. Así que levantaos un Domingo por la mañana, soleado, dispuestos a disfrutar de vosotros mismos, de prepararos un almuerzo, de traerlo a la cama y disfrutar de él con un buen libro y el silencio, aquel que sólo aparece cuando disfrutas de ti mismo.
A simple vista podéis pensar que estas tostadas pueden ser como las torrijas o algo así. No, no hay nada frito, todo es hecho el horno y nada empalagoso.
TOSTADAS FRANCESAS PARA ALMORZAR
Receta adaptada de Averiecooks
Ingredientes:
24 rebanadas de pan, de aproximadamente 1,5 cm de grueso (si las hacéis muy finas se romperán)
60 gr de mantequilla
3 huevos L
125 ml de leche
60 ml de sirope de arce
60 ml de melaza
1 culleradeta de canela en polvo
1 culleradeta de gengibre en polvo
1/2 culleradeta de nuevo moscada
Método:
Preparamos las lonchas de pan en una bandeja de horno. Ponemos papel de plata a la base y spray antiadherente o mantequilla para evitar que se enganche.
Deshacemos la mantequilla al mircroondas y dejamos templar ( si no nos cuajará las huevos al mezclarlo).En un bol mezclamos la leche, los huevos, el sirope de arce y la melaza y lo mezclamos todo muy bien. Añadimos después todas las especies.
Lo echamos todo por encima de las tostadas, asegurándonos que todas queden bien empapadas. 

 Lo tapamos y dejamos reposar en la nevera toda la noche o al menos durante cuatro horas. Mientras precalentamos el horno a 170ºC sacamos las tostadas de la nevera y horneamos durante 20 minutos.
Lo servimos en un plato y podemos tirar sirope de arce por encima o melaza o azúcar glacé.
NOTAS:
- El sirope de arce, lo encontré fácilmente al super (ahora no recuerdo cual) y es así:

- La melaza la encontré al mercadona y es así:


CONVERSATION

4 comentarios:

  1. Mmmmmmm, adoro los desayunos en la cama y si además son con tostadas francesas... Que maravilla Neus!!!!

    Un besito,
    Sandra von Cake

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    1. Siii!!! Sandra! No vi el comentario!!! Desayunos exquisitosss!!!
      Gracias por pasar guapa!
      Besitos!!

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  2. se viven desayunos inolvidables en fechas espepciales cuando se comparte con alegria haciendo que
    la felicidad perdure mucho mas e incomparables recuerdos buenos.

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    Respostes
    1. Hola Julian!!! Toda la razón, incluso sin ser fechas especiales. Solo basta un Domingo normal y hambre!! jejejee!!!

      Gracias por pasarte por aquí Julian! Besos!

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