De tres hermanos que son genios y unos cucuruchos caseros
El otro día me
entusiasmé mirando la televisión. Me quedé atónita, patidifusa, expectante.
Todo lo que me rodeaba desapareció, el mundo se paró ante aquellas imágenes.No estaba mirando ninguna película, de hecho no me gustan mucho. Tampoco un
documental de animales, me dan escalofríos, a pesar de que es la vida misma.
No, no es un programa del corazón, de aquellos que gritan y se gritan
barbaridades; a menudo se faltan al respeto y pronuncian palabras inexistentes,
mal pronunciadas que te ponen los pelos de punta.
Pues no, lo que estaba mirando era auténtico arte o mejor dicho, la historia de
estos artistas. Era un reportaje de los inicios del Celler de Can Roca, la
historia familiar y humilde de esta familia, el restaurante del cual ha sido
nombrado el mejor del mundo. Me gusta esta familia, me agrada cómo son y dónde
han llegado. Desde los inicios de sus padres con un restaurante a las afueras
de Girona, en un barrio considerado marginal. Cómo dijo uno de los hermanos “No
era donde Cristo perdió la zapatilla, sino donde se la robaron”. Los padres
hacían de comer para los obreros de la zona y trabajaron durísimo. Sus tres
hijos crecieron y se criaron al negocio (como hemos hecho casi todos los hijos
de autónomos) y el mayor empezar a descubrir su pasión por la cocina.
Es increíble cómo el mayor es el metódico, ordenado, calculador y
perfeccionista. El mediano es más caótico y pasional y para complementarse
estudió los vinos. Es un gran somelier. Aparte de la calidad de sus platos y de su arte, combinan a la perfección las
platos con el vino más adecuado. Es una alianza buenísima, una conjunción que
sólo podía conducir al éxito.
Me emocionaba cuando recordaban que ellos habían oído hablar de la Novel
Cuisinne, que habían leído cosas pero no sabían que existía. El día que lo
fueron a ver, fue como un descubrimiento, como aquel quien ve el mar por
primera vez.En fin, que una gente humilde, muy sensata y que ha llegado lejos, muy lejos.
Me hizo mucha gracia cuando invitan a los padres a un menú degustación. Los dos
bastante escépticos, sin cortarse ni un pelo a la hora de valorar o poner caras
extrañas ante aquellos mini, mini platos.Me caían las lágrimas de risa cuando el padre dice “yo no sé...han ido por un camino...” o cuando le presentan a la madre una reducción de no sé qué y el hijo le explica que necesitó tres horas a no sé cuantos grados. Y la madre que dice “tres horas? Con este tiempo hago comer por 100 personas” mientras ríe.
Y después está el hermano pequeño, que era demasiado pequeño cuando los dos mayores empezaron. Y este se dedica a los postres, por eso es el que más me llama la atención.
Actualmente regenta una heladería espectacular donde puedes encontrar “bocadillos de helado caliente”. No sé, no me lo preguntéis, sólo vi que ponía un helado entre dos trozos de pan y después lo puso a una especie de sandwichera.
La niña (clienta) lo tocaba y decía que estaba caliente. Para flipar.
Pero lo que más me gustó fue esta sintonía familiar, este lazo entre hermanos (casi patológico que decía uno de ellos) viviendo bien cerquita,esta complicidad....No sabéis lo que daría para tener a mi hermana cerca y crear una empresa con ella! Mira, que me parece que se lo propondré.
Las palabras finales del mayor me quedaron grabadas otra vez. Vino a decir que si lo pierden todo (se refería a ser el número 1 del mundo y todo el que comporta) no pasaría nada, porque ellos hacen esto por que les gusta, porque lo disfrutan y lo harán mientras lo puedan seguir haciendo, tengan o no reconocimiento.
Mirando y mirando como hacía los helados y su heladería que hacía venir una hambre...y pensé....toca hacer otro heladito al blog, no? Pero esta vez lo haré del principio al final. Con esta receta sorprenderéis a todas las amistades que invitáis a merendar y les preguntáis...os apetece un heladito para merendar?
Descubrí este blog, en el que hacía los cucuruchos de manera artesana. He variado un poco la receta en dos aspectos. En primer lugar, si ponía las cantidades indicadas, me salía una masaa muy espesa, tanto que no se repartía por la sartén y no quedaba bien, así que disminuí un poco las cantidades de harina. Y he puesto algo más de cacao porque yo quería que tuvieran más gustito a choco!! Mira, una debilidad....
El helado es de galletas Oreo, publicaré la receta en el próximo post.
CUCURUCHOS DE CHOCOLATE
Ingredientes:
25 gr de cacao
2 huevos L
110 gr de azúcar
80 gr de mantequilla
30 ml de leche
1 culleradeta de extracto de vainilla
50 gr de harina
Método:
En primer lugar necesitamos unos cucuruchos que nos servirán de molde. Yo usé tres encajados uno con el otro para darles más dureza . Los envolvemos con papel de plata. Los apartamos.
Fundimos la mantequilla al microondas. Mezclamos la mantequilla, con el azúcar y el cacao y mezclamos muy bien hasta que esté integrado. Añadimos los huevos, el extracto de vainilla y la leche y seguimos batiendo. Finalmente agregamos la harina y la integramos con una espátula hasta que no queden restos.
Dejamos reposar en la nevera unos 10 minutos (no más!).
Preparamos una sartén con un poco de mantequilla. La sartén que utilicé es de medida mediana para trabajar bien pero la masa queda más pequeña.
Echamos unas tres cucharadas de masa en el centro y hacemos movimientos con la sartén para que quede un círculo. La cantidad de masa a poner es quizás lo más difícil de esta receta. Tiene que ser más grueso que una crep pero más fina que una tortita, aproximadamente de unos 3mm de grueso.
Ponemos el fuego mediano alto (en mi vitro lo numero 7) y dejamos que se haga. Empezará a hacer burbujas por la parte de encima y veremos que empieza a hacerse. En este momento le damos la vuelta para se haga por el otro lado.
Retiramos de la sartén e inmediatamente lo envolvemos por encima del cucurucho que tenemos como molde. Nos molestará un poquito a los dedos pero no nos podemos esperar a hacerlo puesto que una ves empieza a perder temperatura no se queda con la forma que deseamos.
Dejamos enfriar.
Y ya tenemos unos cucuruchos caseros la mar de buenos. Recordad, el próximo post, el helado!
De famílias chillonas y helados de cerezas
Sol al levantarte, sol al anochecer, días largos, calorcita,
ambiente, olor de calor, olor de mar, de playa, olor de cremas
solares...Colores vivos, color amarillo del trigo, color verde, plantas
preciosas, color azul del mar...Gusto de helados, gusto de sandía, de
melocotones, gusto de cerezas.
Las cerezas....unos frutos el recuerdo de las cuales ha quedado marcado en la
parte más profunda de mi memoria. Que si estoy nostálgica últimamente? Quizás
sí...o quizás es que hay olores, ruidos y colores que me hacen estarlo. Aunque
yo no lo quiera!
Las cerezas...estos pequeños frutos rojos que cuando más buenas están son casi
granates. Estas pequeñas redonditas, estos pequeños regalos que nos da la
tierra. Porque lo son.
Conozco gente a quien no le gustan algunos frutos pero creo que todavía no he conocido a nadie a quienes no le gusten las cerezas! Queréis decir que existe este alguien?
Conozco gente a quien no le gustan algunos frutos pero creo que todavía no he conocido a nadie a quienes no le gusten las cerezas! Queréis decir que existe este alguien?
La cereza es verano, es vida, es color...es explosión de sabor. Justo cuando la
muerdes y rompes esta fina capa de piel. Hace un pequeño "clac" en tu
boca, sientescomo las los dientes llegan hasta la pulpa en un instante de
segundo y justo después, explosión de sabor mientras la pulpa de la cereza
empieza a repartirse por tu boca.
Es el momento justo en el que cierras los ojos y haces "ummmm..."
Es el momento justo en el que cierras los ojos y haces "ummmm..."
Un día caluroso de playa intento andar por la arena mientras noto que las
plantas de los pies me hierven. Empiezo a dar pequeños saltitos para intentar enfriarlas,
aunque sea unas milésimas de segundos, que me dan tregua a hacer una zancada
más. Finalmente planto la toalla el más cuidadosamente que puedo y pongo los
pies encima. Recubro mi cuerpo de protector solar y me estiro, finalmente sobre
de la ya cálida toalla. Y cómo si de un tradición-gafe se tratara, se instala a
mi lado una familia. Una familia chillona, con niños (normalmente son dos pero
hacen el ruido de cinco), uno de los cuales tiene la manía de gritar por encima
de los niveles normales, que empiezan a poner cosas y cosas encima de la arena,
que se pelean con las criaturas para ponerles la crema y capaces de, sin mover
el culo de la hamaca del todo a cien y a grito pelado, advertir a sus hijos que
no vayan muy al fondo del mar.
Siempre me pasa esto y no sé si es que mi mala energía los atrae más o
simplemente hay muchas familias (la cosa
más probable). Me giro con ganas de decirle a la señora que se levante de la
silla para hablar con sus hijos, en lugar de gritar por encima de tres filas de
gente." Al fin y al cabo, los niños nunca se enteran del que se lo estás
diciendo, y si lo hacen, contestarán con el mismo tono de voz que tú utilizas y
después les pedirás que no griten cuando estáis a algún otro lugar", pienso. Pero
no digo nada, está claro; me limito a pensarlo.
Ahora ya, con mi amplia experiencia con familias, vengo preparada. Cuando la situación empieza a volverse incómoda (para mí, claro, que a ellos se los ve muy felices),busco entre mi bolso.
Ahora ya, con mi amplia experiencia con familias, vengo preparada. Cuando la situación empieza a volverse incómoda (para mí, claro, que a ellos se los ve muy felices),busco entre mi bolso.
Saco un libro, posiblemente alguno del Agatha Christie, el tupper con cerezas a
mi lado y viajo con mi Poirot resolviendo crímenes mientras estas cerezas hacen
que el momento sea todavía más dulce.Una a una, poco a poco, todavía fresquitas me puedo llegar a comer todas las
que traigo, de aquí que ahora cojo tuppers de medida mediana (tampoco quiero acabar
con dolor de estómago).
He recolectado muchas de cerezas de pequeña. Ya sabéis que soy de un pueblo muy
pequeño con todos el amigos de mis padres que tenían tierras y el fin de
semana, lo solíamos pasar allí. Ellos aprovechaban para trabajar un poquito y
nosotros...nosotros lo intentábamos. Y recuerdo correr y subir a los árboles y
coger tres cerezas y comer cuatro y recuerdo saltar entre rocas como salvajes.
Las cerezas han rodeado mi infancia, lo han endulzado y de mi vida adulta, en la que han adornado algunos momentos.
Bonitas por fuera y deliciosas por dentro, estas cositas rojas despiertan las papilas gustativas. Por lo tanto, que mejor que hacer un postre dedicado a las cerezas? No es perfecto?
Y recordáis el caso de la heladora? Pues si, gente. Amazon no falló, en
absoluto. El día que dijeron, no antes ni después, llegó mi heladora nueva, en
estado perfecto.Las cerezas han rodeado mi infancia, lo han endulzado y de mi vida adulta, en la que han adornado algunos momentos.
Bonitas por fuera y deliciosas por dentro, estas cositas rojas despiertan las papilas gustativas. Por lo tanto, que mejor que hacer un postre dedicado a las cerezas? No es perfecto?
Por cierto, para los que tengáis Kitchen Aid, he leído que se ve que es un defecto habitual en el caso de la heladora y hay muchos casos. Me planteé comprarme una heladora aparte pero también leí que la Kitchen Aid es la que más se asemeja al profesional. En fin, que soy un poco forofa de mi maquinita y no soy objetiva pero que lo sepáis.
HELADO DE CEREZAS
Ingredientes:
350 gr de cerezas, sin el hueso
80 gr de azúcar moreno
2 yemas
200 ml de nata 35% m.g
100 ml de leche
1 yougurt griego azucarado
70 gr de azúcar glacé
Método
En un cazo ponemos a fuego mediano las cerezas con el azúcar moreno, y cocemos durante diez minutos hasta que las cerezas estén blandas y suelten mucho zumo.
Apartamos del fuego y trituramos la mezcla y dejamos enfriar.
Aparte, batimos las yemas con el azúcar glacé hasta que quede una mezcla blanquinosa.
Montamos la nata.
Añadimos la nata a las yemas con movimientos envolventes, con una espátula. Incorporamos el yogurt y las cerezas trituradas, removiendo después de cada adición. Finalmente añadimos la leche.
Cuando lo tengamos muy integrado vamos añadiéndolo a la heladera y lo dejamos mantecar durante 30 minutos. Lo ponemos en un bol y al congelador al menos durante 4 horas.
NOTAS:
- Si no tenemos heladora podemos poner la masa líquida en un bol y al congelador e ir removiendo cada media hora para romper los cristales que se vayan formando.
Va de turrón o de helado...no sé...
Y vuelta a lo mismo....las fiestas Navideñas....aix, porque me dan tanta
pereza? De hecho, creo que podría colgar los mismos posts del año
pasado porque nada en mí ha cambiado si de sentimientos
festivo-navideños se trata.
Este año además, agravado por la ausencia de mi abuelo...estaba bastante desanimada estas Navidades, con unas ganas locas que pasen, sólo atenuadas por la fiesta laboral, que también ya me hace falta.Sí que se verdad que cuando pienso en postres Navideños se me pasan todas las penas y se que hay tantísimos! Pero tantos!!!!
Que la Navidad no me gusta mucho ya es una cosa muy sabida por mis lectores y bien es verdad que no sabría que más escribir en este post.
Ya digo que podría hacer un “copiar-pegar” del año pasado porque sigo pensando igual y mi vida pocos cambios ha tenido pero habría quejas por auto-plagio y la liaríamos. Pero bien es verdad que no sé que escribir...no he hecho tampoco galletas de jengibre en forma de caseta nevada, ni árboles de Navidad con cupcakes, ni nada de nada....Es cierto también que este año mi cabeza está “en otro lugar” que ya os explicaré dónde, de hecho, tengo unas ganas locas de hacer el post! Y mientras hago y deshago, compro billetes y hago maletas....pues no pienso en hacer galletas, ni cupcakes navideños ni nada de nada.
Pero el otro día, estaba sentada al sofá saboreando un delicioso trozo de turrón de jijona...que bueno!!!!! “Qué lástima que las comidas son tant copiosas que sólo de mirar el turrón al final del postre me enfalaga” , pienso mientras deboro mordisco a mordisco aquella delicia.
Por eso en los grandes banquetes sirven aquellos sorbetes de limón, que parece incluso que te hagan sitio en el estómago para seguir tragando cómo si lleváramos quince días sin comer.Y lo peor del caso es que llego de estas comidas por la tarde a casa y al atardecer ya estoy picando algo. Pero si es imposible que tenga hambre! Pero allí estoy, enganchada a la cocina, ya es igual si dulce o salado (que casi siempre es dulce).
Es cómo si despertara al monstruo que todos tenemos al estómago (algunos más dormido que otros) y que se dedica a enviar mensajes al cerebro para que sólo levantamos el culo del sofá para comer más y más. Y más y más...
Pues bien, allí estaba mordiendo la delicia de jijona bajo
la atenta mirada de mi pequeño Coulant, cuando de repente me iluminé. Y sí... y sí.... siiiii!!!!!! Lo tengo!
Y si en lugar de comer por postres turrón, lo hacemos pero en forma de helado? No sería genial acabar la comida con el gustito del turrón pero la textura y la frescura del helado?
Claro! Cómo no se me había ocurrido antes! Conseguí que mi mami se saltara la dieta con mi helado de tiramisú pero ahora lo conseguiré con el de jijona!Haciendo un vermut a pie de playa, con nuestro clima privilegiado, se le iluminaron los ojos a una buena amiga, que se está iniciando en todo este mundo. Me hace gracia porque charlando charlando me dice: -Es que me relaja!.
Me puse en la cocina, empezando a prepararlo todo. Leo el primer paso a seguir:
" trocear el turrón de jiona" así que lo hice y...inevitablemente me invadió una gran nostalgia. Era el turrón preferido de mi abuelo, que ya sabéis que nos dejó este Abril. Me imagino como le hubiera gustado su turrón convertido en helado. Va por ti iaio!
HELADO DE TURRÓN DE JIJONA
Receta extraída de Whole Kitchen
Ingredientes:
300 ml de leche entera
200 ml de nata líquida
4 yemas de huevo
2 cucharadas de azúcar
2 cucharadas de miel
1 barra y media de turró de jijona
Método:
Trituramos el turrón y apartamos. Yo lo que hago es cortarlo con un cuchillo a trocitos pequeños, talmente como si fuera cebolla.
En una olla ponemos la leche, el azúcar y la miel y calentamos lo suficiente para que se disuelva pero que no llegue en su punto de ebullición.
Al bol de la batidora ponemos las yemas de huevo y los batimos y añadimos después la leche de la olla poco a poco y sin dejar de batir. Cogemos esta mezcla y la volvemos a pone la olla y calentamos sin dejar de remover en ningún momento. Veremos como poco a poco va espesando. Nunca, nunca tiene que llegar en su punto de ebullición.
Por otro lado batimos la nata con el turrón de jijona hasta que se integren y lo incorporamos a la mezcla de la olla, ya fuera del fuego.
Ponemos en un bol, tapamos y dejamos reposar en la nevera un mínimo de dos horas. Después sacamos y ponemos al bol de la heladera (yo tengo el de la kitchen aid) y ponemos a velocidad 1 durante 35 minutos. Así mismo ya se puede comer pero a mí me gusta ponerlo en un bol y dejarlo al congelador hasta el día siguiente. Cuestión de gustos!
NOTAS:
- En teoría podéis utilizar la nata que queráis pero en función de la materia grasa que tenga saldrá el helado más cremoso. Y lo queremos muy muy cremoso, verdad?
Por eso yo utilicé la nata de montar de 35,1% MG.
- A la hora de cortar el turrón de jijona lo podéis trocear como queráis de pequeño. Yo recomiendo no triturar; no lo hago mucho porque al batirlo después con la nata ya queda bastante integrado y a mí me encanta encontrar trocitos crujientes de turrón en medio de la cremosidad del helado.
- Si en el momento de calentar toda la mezcla en la olla vemos que empiezan a salir unos grumos extraños, como si el huevo hubiera cuajado...quiere decir que la hemos pifiado! Pero no os preocupáis perque a mí me pasó. Retiráis rápidamente del fuego y añadís el turrón con la nata, mezcláis y haced cómo si nada hubiera pasado! Yo no lo tiré a la basura gracias a Ferran, seguí todo el proceso y me quedó el mejor helado de la historia."Moraleja":no tiréis nunca nada!
- Que cómo he hecho las estrellas de chocolate blanco tan superchulas? En dos días ñas tendréis.
Este año además, agravado por la ausencia de mi abuelo...estaba bastante desanimada estas Navidades, con unas ganas locas que pasen, sólo atenuadas por la fiesta laboral, que también ya me hace falta.Sí que se verdad que cuando pienso en postres Navideños se me pasan todas las penas y se que hay tantísimos! Pero tantos!!!!
Que la Navidad no me gusta mucho ya es una cosa muy sabida por mis lectores y bien es verdad que no sabría que más escribir en este post.
Ya digo que podría hacer un “copiar-pegar” del año pasado porque sigo pensando igual y mi vida pocos cambios ha tenido pero habría quejas por auto-plagio y la liaríamos. Pero bien es verdad que no sé que escribir...no he hecho tampoco galletas de jengibre en forma de caseta nevada, ni árboles de Navidad con cupcakes, ni nada de nada....Es cierto también que este año mi cabeza está “en otro lugar” que ya os explicaré dónde, de hecho, tengo unas ganas locas de hacer el post! Y mientras hago y deshago, compro billetes y hago maletas....pues no pienso en hacer galletas, ni cupcakes navideños ni nada de nada.
Pero el otro día, estaba sentada al sofá saboreando un delicioso trozo de turrón de jijona...que bueno!!!!! “Qué lástima que las comidas son tant copiosas que sólo de mirar el turrón al final del postre me enfalaga” , pienso mientras deboro mordisco a mordisco aquella delicia.
Por eso en los grandes banquetes sirven aquellos sorbetes de limón, que parece incluso que te hagan sitio en el estómago para seguir tragando cómo si lleváramos quince días sin comer.Y lo peor del caso es que llego de estas comidas por la tarde a casa y al atardecer ya estoy picando algo. Pero si es imposible que tenga hambre! Pero allí estoy, enganchada a la cocina, ya es igual si dulce o salado (que casi siempre es dulce).
Es cómo si despertara al monstruo que todos tenemos al estómago (algunos más dormido que otros) y que se dedica a enviar mensajes al cerebro para que sólo levantamos el culo del sofá para comer más y más. Y más y más...
Y si en lugar de comer por postres turrón, lo hacemos pero en forma de helado? No sería genial acabar la comida con el gustito del turrón pero la textura y la frescura del helado?
Claro! Cómo no se me había ocurrido antes! Conseguí que mi mami se saltara la dieta con mi helado de tiramisú pero ahora lo conseguiré con el de jijona!Haciendo un vermut a pie de playa, con nuestro clima privilegiado, se le iluminaron los ojos a una buena amiga, que se está iniciando en todo este mundo. Me hace gracia porque charlando charlando me dice: -Es que me relaja!.
Me puse en la cocina, empezando a prepararlo todo. Leo el primer paso a seguir:
" trocear el turrón de jiona" así que lo hice y...inevitablemente me invadió una gran nostalgia. Era el turrón preferido de mi abuelo, que ya sabéis que nos dejó este Abril. Me imagino como le hubiera gustado su turrón convertido en helado. Va por ti iaio!
HELADO DE TURRÓN DE JIJONA
Receta extraída de Whole Kitchen
Ingredientes:
300 ml de leche entera
200 ml de nata líquida
4 yemas de huevo
2 cucharadas de azúcar
2 cucharadas de miel
1 barra y media de turró de jijona
Método:
Trituramos el turrón y apartamos. Yo lo que hago es cortarlo con un cuchillo a trocitos pequeños, talmente como si fuera cebolla.
En una olla ponemos la leche, el azúcar y la miel y calentamos lo suficiente para que se disuelva pero que no llegue en su punto de ebullición.
Al bol de la batidora ponemos las yemas de huevo y los batimos y añadimos después la leche de la olla poco a poco y sin dejar de batir. Cogemos esta mezcla y la volvemos a pone la olla y calentamos sin dejar de remover en ningún momento. Veremos como poco a poco va espesando. Nunca, nunca tiene que llegar en su punto de ebullición.
Por otro lado batimos la nata con el turrón de jijona hasta que se integren y lo incorporamos a la mezcla de la olla, ya fuera del fuego.
Ponemos en un bol, tapamos y dejamos reposar en la nevera un mínimo de dos horas. Después sacamos y ponemos al bol de la heladera (yo tengo el de la kitchen aid) y ponemos a velocidad 1 durante 35 minutos. Así mismo ya se puede comer pero a mí me gusta ponerlo en un bol y dejarlo al congelador hasta el día siguiente. Cuestión de gustos!
NOTAS:
- En teoría podéis utilizar la nata que queráis pero en función de la materia grasa que tenga saldrá el helado más cremoso. Y lo queremos muy muy cremoso, verdad?
Por eso yo utilicé la nata de montar de 35,1% MG.
- A la hora de cortar el turrón de jijona lo podéis trocear como queráis de pequeño. Yo recomiendo no triturar; no lo hago mucho porque al batirlo después con la nata ya queda bastante integrado y a mí me encanta encontrar trocitos crujientes de turrón en medio de la cremosidad del helado.
- Si en el momento de calentar toda la mezcla en la olla vemos que empiezan a salir unos grumos extraños, como si el huevo hubiera cuajado...quiere decir que la hemos pifiado! Pero no os preocupáis perque a mí me pasó. Retiráis rápidamente del fuego y añadís el turrón con la nata, mezcláis y haced cómo si nada hubiera pasado! Yo no lo tiré a la basura gracias a Ferran, seguí todo el proceso y me quedó el mejor helado de la historia."Moraleja":no tiréis nunca nada!
- Que cómo he hecho las estrellas de chocolate blanco tan superchulas? En dos días ñas tendréis.
¡Helado de tiramisú o el único postre capaz de hacer saltar la dieta a mi madre!
Una madre, quién te ha parido, que sufrió unos
terribles dolores durante el parto. Si encima, la criatura en cuestión, pesaba
4,200 kg pues....qué os tengo que decir...!
No se lo he puesto fácil a mi madre! Desde el mismo día en que nací. Dice la
leyenda que mi padre me miró y vió a una niña roja, casi granatosa , peluda y
con algo verde a la boca y no pudo evitar pensar que no había visto cosa más
fea a la vida. Mi madre me cuenta que lloré y lloré y lloré..mi abuela me
cuenta que lloré y lloré y lloré, mi padre, ¿qué me cuenta? Que un día me tiró
encima de la cama a ver si paraba de llorar...E incluso mi prima mayor recuerda
(desde su infancia) cómo yo abría los ojos, abría la boca, cogía aire y después
de unos segundos de silencio absoluto, empezaba a llorar con la fuerza de un
tenor.
Se ve que mi madre tuvo depresión postparto. No me extraña.
La cosa no mejoró durante meses en los que no hacía otra cosa que llorar, hasta que descubrieron que lo que me pasaba era que tenía hambre! Dicen los más puristas que es imposible que una mujer no tenga leche, que seguramente está haciendo algo mal! Que le digan esto a mi madre, que en cuanto me va enchufó el biberón le cambió la vida!
Esta madre el 19 de Agosto cumplió 59 años (si mamá, ya lo he dicho).
Se ve que mi madre tuvo depresión postparto. No me extraña.
La cosa no mejoró durante meses en los que no hacía otra cosa que llorar, hasta que descubrieron que lo que me pasaba era que tenía hambre! Dicen los más puristas que es imposible que una mujer no tenga leche, que seguramente está haciendo algo mal! Que le digan esto a mi madre, que en cuanto me va enchufó el biberón le cambió la vida!
Esta madre el 19 de Agosto cumplió 59 años (si mamá, ya lo he dicho).
Una mujer estricta con sus normas, normas que me hicieron llegar a odiarla y
que ahora en cambio, son tan valiosas. Hábitos sagrados en casa como comer
siempre todos juntos, nunca llegar tarde a la hora de las comidas...
bien...nunca llegar ni 5 minutos tarde...lo de siempre, lo de todas las casas.
Actitud imperturbable que te obligaba a cumplirlas. Mujer capaz de pronunciar
frases como “tú acabarás el bachillerato aunque sea por encima de mi cadáver”
cuando mi hermana pasó una supermega adolescencia (yo creo que pasó tres en una).
Mujer capaz de no doblarse ante ninguna de nuestras lágrimas y frases manipuladoras de niñas, aguantando con mano firme.
Mujer que, como todas las madres, también ha pronunciado: "si todos se tiran de un puente tú también?", "porque lo digo yo", y que, como todas las madres se han chupado el dedo para limpiarte algo de la cara.
Mujer capaz de no doblarse ante ninguna de nuestras lágrimas y frases manipuladoras de niñas, aguantando con mano firme.
Mujer que, como todas las madres, también ha pronunciado: "si todos se tiran de un puente tú también?", "porque lo digo yo", y que, como todas las madres se han chupado el dedo para limpiarte algo de la cara.
Madre, en cambio, comprensiva ante las decisiones de los otros, siempre. Cuando
mi hermana decidió marchar a vivir en China, mi madre va contratrestó mi
histerismo y cuando la gente le decía:
- Oh, la debes de echar de menos! No sufres?
Ella contestaba uno:
- Si es feliz así...- con un tono de voz tranquilo que demuestra que no miente.
Que si sufre? Claro, y mucho. Cómo todas las madres, pero no te cortará las alas por su sufrimiento.
Mis decisiones siempre pasan por su filtro, decisiones quizás banales pero que me tranquiliza que ella me dé “ el afirmativo”.
Veo un curso de repostería que me encanta, oportunidad única por una plaza que no han pagado. Cuando me dicen el precio dudo, no sé si ahora me tengo que gastar este dinero....Y entonces viene el filtro de mi madre:
- La vida son estas pequeñas cosas, Neus. Apúntate!
- Oh, la debes de echar de menos! No sufres?
Ella contestaba uno:
- Si es feliz así...- con un tono de voz tranquilo que demuestra que no miente.
Que si sufre? Claro, y mucho. Cómo todas las madres, pero no te cortará las alas por su sufrimiento.
Mis decisiones siempre pasan por su filtro, decisiones quizás banales pero que me tranquiliza que ella me dé “ el afirmativo”.
Veo un curso de repostería que me encanta, oportunidad única por una plaza que no han pagado. Cuando me dicen el precio dudo, no sé si ahora me tengo que gastar este dinero....Y entonces viene el filtro de mi madre:
- La vida son estas pequeñas cosas, Neus. Apúntate!
Mujer fuerte, capaz de gestionar una empresa. Mujer capaz de traer o de
soportar una enfermedad con dolor que ni siquiera le permite abrir los botes de
champú por la mañana y aún así, no quejarse.
Me cuesta verla como empresaria, pero cuando consigo objetivizarla veo que es buena, segura de sí misma.
Despistada en nombres, capaz de decirle a una amiga mía Ilerda en lugar de Iderla (si, vale rarito el nombre pero no hay que llamarle Lerda a la chica).
Mujer capaz de no entender ningún chiste y reír para disimular.
Mujer capaz de interpretar las cosas más inverosímiles y hacernos llorar a todos de risa. Conversación a familiar (primos, tíos, abuelos...) en la mesa:
- Dicen que Marilyn Manson se ha sacado una costilla por chupársela!
- El qué chupa? La costilla? – pregunta inocentemente mi madre.
Me cuesta verla como empresaria, pero cuando consigo objetivizarla veo que es buena, segura de sí misma.
Despistada en nombres, capaz de decirle a una amiga mía Ilerda en lugar de Iderla (si, vale rarito el nombre pero no hay que llamarle Lerda a la chica).
Mujer capaz de no entender ningún chiste y reír para disimular.
Mujer capaz de interpretar las cosas más inverosímiles y hacernos llorar a todos de risa. Conversación a familiar (primos, tíos, abuelos...) en la mesa:
- Dicen que Marilyn Manson se ha sacado una costilla por chupársela!
- El qué chupa? La costilla? – pregunta inocentemente mi madre.
Madre que me lavaba el pelo con vinagre para que luciera brillante a riesgo
de acabar intoxicada.
Madre nada empalagosa que si te empecinabas en no cogerte la chaqueta un día de frío, no te lo decía dos veces. Dejaba que pasaras frío y “ya volverás”. Cuando me volvía a decir que cogiera la chaqueta no me atrevía a discutirle.
Madre discreta que cuando vamos a comprar ropa le dice a la dependienta que quiere “algo que no llame la atención”. En algunas ocasiones consigo que al menos no se compre nada más marrón.
Madre culta que se informa, que estudia, que mira y remira.
Madre que me ha inculcado la pasión por los libros y por las noveles de la Agatha Christie hasta el punto que podríamos matar a alguien sin dejar rastro.
Madre que siempre me ha dado su mejor consejo “nunca dependas de nadie”.
Madre nada empalagosa que si te empecinabas en no cogerte la chaqueta un día de frío, no te lo decía dos veces. Dejaba que pasaras frío y “ya volverás”. Cuando me volvía a decir que cogiera la chaqueta no me atrevía a discutirle.
Madre discreta que cuando vamos a comprar ropa le dice a la dependienta que quiere “algo que no llame la atención”. En algunas ocasiones consigo que al menos no se compre nada más marrón.
Madre culta que se informa, que estudia, que mira y remira.
Madre que me ha inculcado la pasión por los libros y por las noveles de la Agatha Christie hasta el punto que podríamos matar a alguien sin dejar rastro.
Madre que siempre me ha dado su mejor consejo “nunca dependas de nadie”.
En fin, que una madre es una madre y tú mamá, eres la mejor.
Muchas felicidaaaaades!!!!!
Muchas felicidaaaaades!!!!!
HELADO DE TIRAMISÚ
Receta de kanela y limon
Para 8 personas
INGREDIENTES:
3 yemas de huevo
1 vaina de vainilla
125 ml leche
100 gr azúcar
500 gr mascarpone
200 ml nata de montar (35% materia grasa)
12 “bizcochos” de estos alargados
200 ml de café
3 cucharadas generosas de licor de café
MÉTODO:
En primer lugar batiremos el azúcar con las yemas de huevo hasta que la mezcla se integre y veais que se vuelve blanquinosa.
Mientras ponemos la leche con el interior de la vaina de vainilla al fuego hasta llegar en su punto de ebullición. Cuando haya llegado la echamos con un chorrito fino, a la mezcla de las yemas anterior. No dejamos de batir lentamente.
Una vez lo hemos añadido, lo volvemos a poner todo al fuego sin dejar de remover e iremos viendo que se va espesando durante unos 3 minutos, sin que llegue a hervir (unos 80º).
Lo sacamos del fuego y dejamos enfriar completamente.
A parte mezclamos la nata con el mascarpone. Una vez fría la leche, vamos añadiendo la nata y el mascarpone con movimientos envolventes.
Lo ponemos en la heladera durante unos 35 minutos a velocidad baja.
(si no tenéis heladera lo tenéis que sacar del congelador cada 45 minutos y batir. Repetirlo tres veces).
Cuando acabáis de batir ponéis el helado en un recipiente. Yo he utilizado este del Ikea, de aproximadamente dos litros.
Receta de kanela y limon
Para 8 personas
INGREDIENTES:
3 yemas de huevo
1 vaina de vainilla
125 ml leche
100 gr azúcar
500 gr mascarpone
200 ml nata de montar (35% materia grasa)
12 “bizcochos” de estos alargados
200 ml de café
3 cucharadas generosas de licor de café
MÉTODO:
En primer lugar batiremos el azúcar con las yemas de huevo hasta que la mezcla se integre y veais que se vuelve blanquinosa.
Mientras ponemos la leche con el interior de la vaina de vainilla al fuego hasta llegar en su punto de ebullición. Cuando haya llegado la echamos con un chorrito fino, a la mezcla de las yemas anterior. No dejamos de batir lentamente.
Una vez lo hemos añadido, lo volvemos a poner todo al fuego sin dejar de remover e iremos viendo que se va espesando durante unos 3 minutos, sin que llegue a hervir (unos 80º).
Lo sacamos del fuego y dejamos enfriar completamente.
A parte mezclamos la nata con el mascarpone. Una vez fría la leche, vamos añadiendo la nata y el mascarpone con movimientos envolventes.
Lo ponemos en la heladera durante unos 35 minutos a velocidad baja.
(si no tenéis heladera lo tenéis que sacar del congelador cada 45 minutos y batir. Repetirlo tres veces).
Cuando acabáis de batir ponéis el helado en un recipiente. Yo he utilizado este del Ikea, de aproximadamente dos litros.
Ponéis una capa de crema de helado y a continuación, una capa de bizcocho mojados con el café y el licor.
Id poniendo capas en función de la altura del molde.
Dejáis reposar en el congelador un mínimo de 5 horas, a pesar de que a mí me gusta de un día para otro.
Buen provecho!
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